*Columna: Macho-Macho Men

Por Blackbird (@blackbird_81)

Este fin de semana decidí no suscribirme a Esquire. Lo estuve hace tres años. Luego me pasée medianamente satisfecho con GQ y luego bastante desilusionado con Details. Es la triada de las revistas para hombres en EE.UU. Dejo fuera aquí a publicaciones como Maxim y Men’s Health, porque éstas proponen una visión parcial del universo masculino y no desde la construcción del caballero moderno que intentan dibujar las tres iniciales.

No me voy a suscribir a Esquire porque –y ahora diré una herejía para muchos- la edición norteamericana lleva años dejando bastante que desear. Osaría incluso sentenciar que la edición española de Esquire está bastante mejor lograda –desde el concepto de sus portadas en adelante- con su símil del país del norte. Teniendo en mi poder las ediciones de diciembre de GQ y Esquire, permite un buen barómetro para evaluar a modo de curatoría, una publicación que en su mes de recuento anual debería tirar toda la carne a la parrilla. Y no siempre es así.

Esquire con Christian Bale en portada, con una guía de compras navideñas, con la presentación de un resumen anual bien poco atractivo, con reportajes de ciencia y tecnología que no llaman a la lectura, con producciones fotográficas escuálidas y para terminar dos páginas de avisos clasificados de esos que he visto en un par de publicaciones nacionales que me reservaré identificar, hacen de esta edición un gran fiasco, donde el valor de ser coleccionable pierde un poco el sentido. Una lástima.

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Con Esquire hacemos las paces con el BIG BLACK BOOK FALL 2010. Esta publicación corre en paralelo a la edición mensual y lo que pretende es ser un manual de estilo para caballeros y para “el hombre exitoso”. El BIG BLACK BOOK está, esencialmente, dedicado a la moda y el estilo. Las próximas ediciones de la franquicia en España replicarán las producciones de moda de esta edición especial para rellenar sus páginas. Es bonito lo que pasa con esta edición: hacia el final tiene páginas especiales, en blanco y negro y con ilustraciones en donde se ilustra el buen uso de los sweaters de lana o como ser un buen anfitrión en una fiesta de noche. Y así pasa la historia del tweed, una producción de lapiceras de pluma, relojes, las reglas de usar “tuxedo”, transporte de paseo, abrigos, licores, perfumes, y todo para entender a un hombre elegante, vigente, preocupado de su mundo. Y es que entendiendo una publicación a modo de curatoría, el BIG BLACK BOOK supera con creces el objetivo que los realizadores de Esquire planearon. Acá no hay estrellas, está todo en pos del estilo que, a todo esto, será el que debiéramos practicar el próximo otoño-invierno, una edición especial de 10 dólares, empastada en tapa semidura que le da un carácter más serio y cuya revisión da suficientes razones para celebrar.

GQ por su parte elige a los hombres del año como es costumbre en su número de diciembre. GQ (Gentlemen’s Quarterly) es una publicación CondéNast, la misma de Vogue, Vanity Fair y The New Yorker, entre otras. Después del cierre de Vogue Men y teniendo a Details como una publicación algo más gay friendly, GQ pasó a ser dentro de la casa editorial, como la Vogue para los hombres –con la prioridad notoria de presupuesto mediante- y esto se nota en su extensión, en la presentación de sus contenidos, en las producciones periodísticas y de moda, etc. Esta es una verdadera edición de diciembre de una revista masculina. Scarlett Johansson es la chica favorita, Jonathan Franzen es el escritor preferido, Stephen Colbert, Joe Biden, James Franco, Chris Colfer de Glee, Mark Ruffalo y Kid Rock junto a otros cuantos son los personajes del año con retratos fotográficos inspirados, lo peor del año presentado como un gráfico de alza y subida, la presentación de artefactos tecnológicos no como guía de compras de regalos para navidad sino como los preferidos del año, artículos de política e internet atractivos, y todo ese diseño fresco, de colores fuertes sobre blancos, el carácter de hombre entretenido que Jim Nelson, el “editor-in-chief” de la publicación viene dándole a GQ, la hace una edición de fin de año bastante mejor lograda que Esquire. Al menos una para revisitar y disfrutar más de una vez.

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