*The Horrors: Ruido fuerte, Oscuro, Saturado y Para Pocos

Por Julio Saavedra (@merobolosdiscos) // Fotos, Esteban Vargas // Agradecimiento especial a Levi’s® Chile

Los discos “Primary Colours” y “Skying“, son oro puro, eso ya está establecido y da para muy poca discusión, pero la interrogante de cómo se comportaría The Horrors sobre el escenario estaba y era legítima. Si bien a estas alturas es un pecado de niños no entender la fuerte relación entre estética y rock, la década pasada nos enseñó a desconfiar de las agrupaciones que pasan demasiado tiempo frente al espejo, pues si no, se termina en espectáculos de tipos que visten mejor de lo que tocan. Lo anterior no es gratuito, en términos visuales, ver a The Horrors es ver al doble Alex James (Blur) en bajo, al doble de Jonny Greenwood (Radiohead) en guitarra, a cualquier Kraftwerk en teclados y a una mezcla entre Bobby Gillespie (Primal Scream) y Jim Reid (The Jesus and Mary Chain) al mando, en conclusión, un montón de onda.

Si a ese quizás articulado (quizás no) exceso de referentes ornamentales, sumo algunos ejemplos de bandas que han sacado muy buenos discos, pero que entregan pésimos directos (¿MGMT?) y una búsqueda por youtube que siempre me llevaban a un “Endless Blue” con un reef insípido para mi gusto (tampoco bien logrado en la presentación del pasado miércoles), los pasos enfilados hacia el Club Chocolate, iban con algunas dudas respecto a lo que se iba a presenciar. En términos claros pensaba que los ingleses eran una muy buena banda, pero una banda de estudio.

Nada, las dudas se fueron a los cinco minutos con la dupla de hits de Primary Colour “Mirror’s Image” & “Who Can Say” en el comienzo de uno de los conciertos más entusiastas de la temporada. Es cierto, aunque fue mejorando con el paso de las canciones, el sonido estaba varios decibeles por sobre lo deseado, saturado y la voz de Faris Badwan nunca pudo brillar, pero así y todo The Horrors pasó con creces la prueba de fuego.

Lo que pasó en Club Chocolate fue un ping pong entre los dos últimos discos de la banda (Al parecer “Strange House”, se convertirá en una especie de salida en falso tipo Pablo Honey), que además incluyó a la ya mencionada “Endless Blue”, una atrapante “Sea Within A Sea” y a la grandiosa “Still Life” como primer cierre (imposible no tocar teclados invisibles mientras la ejecutaban). Si es por reclamar, me faltó “Oceans Burning”, pero puedo entender que una canción así de cebolla estuviera fuera de lugar en una presentación tan frontal.

Durante la casi hora y media que duró la performance, se agradeció la energía, los bailes y zapatazos del trío de frontlines Third– Badwan – Spider Webb que daba valor agregado a un set poderoso, sucio, entretenido y aunque no idéntico, bastante respetuoso de las canciones originales. Esto no se puede decir de “Moving Further Away”, la canción que cerró el bis superó cualquier expectativa. Ruido, ruido y más ruido llegó a perder, por instantes, completamente la dirección, atrapando al público en un agresivo trance. Por lejos el mejor momento de la noche, que estuvo acompañado de una imagen mental difícil de olvidar: Joshua Third acoplando guitarra mientras a su lado el frontman enfrentaba el amplificador a su micrófono cubierto de la infaltable bandera nacional.

Y la pregunta que queda ahora es, ¿porque una banda que tiene un “en vivo” la raja, que ha sacado dos discos redondos y coherentes, que ha trabajado con el líder de Portishead y que se presentó el año pasado como uno de los platos fuertes de Glastonbury, se considera un grupo de nicho? A este quinteto de flacuchentos con pantalones al vacío los presenciamos con suerte mil personas, y muchas de ellas tenían poca idea de a quienes estaba viendo porque fueron en primer lugar a un evento y en cuarto a ver a la banda (como contraste, todo mi respeto para la fanaticada que saltó, canto y bailó la hora y media).

Varias de las canciones de los Horrors tienen cambios radicales en sus estructuras, de la misma manera que This is Hard Core o Paranoid Android (que está construida por la mezcla de 3 borradores de canciones), y ya sabemos que lugar ocupan en la historia de la música. Comprendo que cuando vino Bowie, Primal Scream o Stereolab hace más de una década los públicos fueran reducidos, pero ahora todos tienen internet, ¿por qué no llenan un lugar más grande? ¿que nos falta?, ¿que le falta a The Horrors?, por lo que pudimos ver el miércoles, no es talento y mucho menos espíritu, las preguntas quedan sonando fuerte, igual que el pito en la oreja.

facebook comments: