*Escuchar el Frío: Musica // Sigur Ros / Valtari

Por Julio Saavedra (@merobolosdiscos)

Hay una aptitud, un don, una enfermedad, que se llama sinestesia. “Esta percepción conjunta o interferencia de varios tipos de sensaciones de diferentes sentidos en un mismo acto perceptivo”, (según mi amiga Wikipedia) permite, a los sinestésicos ver colores u oler sabores, etc. El punto es que eso es lo que muchas veces me llama la atención de la música, su capacidad de convertir sonidos en sabores, en recuerdos, personas y texturas. Se que estoy rozando como 6 clichés al mismo tiempo, pero me parece que así como hay bandas que son lechugas, otras son sopaipillas, como hay grupos que son ciudad, otros son glaciares.

Una de las agrupaciones que más se acerca a este último contexto es Sigur Ros. Iconos del post rock que en el documental Heima logran, más claro que muchos otros, evidenciar esta sinestesia a la que me refiero. Si el ritmo y la dirección de fotografía hablaban de la música, la música hablaba de un territorio. En Heima se “explica” cómo esas sonoridades son Islandia en otro formato, un país que se puede oir, lo mismo puede aplicarse al hip hop de Bristol o al West Coast Jazz. La música de Sigur Ros sólo pudo haber sido creada en ese clima, con esa ropa, con esos paisajes.

La banda liderada por Jónsi, además de saber que lugar es, también sabe que colores es, y que temperatura es. Ya lo decía en un post anterior, a propósito de la liberación de Ekki Mukk, primer single de Valtari (séptimo disco de estudio de la banda), la mitad más fría del año ya comenzó, porque Sigur Ros sacó un nuevo EP. El problema es que si esto es un adelanto de la temporada otoño/invierno, no  habrá chal, tetera, ni estufa que aguante lo que se viene, por que hoy por hoy, estamos frente a uno de los discos más gélidos que se han conocido.

De las características composiciones de la banda, en las que había un juego entre  la furia y la calma, sólo queda la segunda parte. Exceptuando al tercer track, Varúo, Valtari no tiene nada de esa la liberación de energía convertida en guitarras shoegaze, nada de esas fuerzas naturales desencadenándose que creaban canciones cómo Saeglopur o el casi himno Hopipolla. Tampoco hay nada del pop, acústico, pasado a madera de Með suð í eyrum við spilum endalaust. Ahora es el turno de teclados y bichitos electrónicos, de un minimalismo frío, las olas se tranquilizaron y solo hay niebla, viento, desolación, el ruidismo amigable, la nostalgia de un hombre inmortal que navega en un barquito sobre un mar calmo.

Si bien el post rock se caracteriza por la ausencia del relato pop tradicional, en Valtari eso se ha profundizado aún más. Lo que trae el disco son pequeños pedazos de algo que se juntan a otro algo para armar algo que dice ser una canción. Los islandeses están rozando los postulados de John Cage y la música concreta con un disco basado en pianos clásicos y profundos, lentos y por sobre todo tristes, intenté rehuir esa palabra, pero la verdad es que son tristes. Capas y capas de teclados ondulantes,  que recuerdan a los antiguos discos de M83 mezclados con una cosa algo eclesiástica pero nada de barroca, que sorprende en canciones como Fjogur Piano por su total ausencia de percusiones.

En una corriente que se basa en el ruido, es difícil no hacer el mismo disco una y otra vez, la solución de Jónsi y los suyos, fue profundizar en un aspecto ya existente y reforzar su potencial gregoriano. Sigur Ros ha logrado llegar al ideal de una carrera  introduciendo un nuevo matiz a su propuesta, pero sin dejar de ser la misma banda. Pudieron repetirse, caer en radioformulas o tratar de acercarse a nuevos movimientos como el Chill Wave (moda en la que podrían entrar sin (es)forzarse demasiado). Por el contrario, la supuesta cara más amigable del post rock nos hace recordar la importancia del Metal Machine Music (RCA,1975) dando uno de los pasos más preciosistas del interesante camino de la deconstrucción del rock, una dirección que han recorrido gente como Damo Suzuki, Cage, Cale, Shields, el Kid A, Sonic Youth, Coltrane e incluso The Ramones. Claramente un aporte.

Como ya mostramos el primer corte del disco en un post anterior, el video que dejamos es el final del nombrado Heima, a fin que lo puedan comparar a Varoeldur, uno de los cortes del disco que justifica el texto.

Fjögur píanó by Sigur Rós on Grooveshark

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[tube]http://www.youtube.com/watch?v=KH0EQm6Jmi4[/tube]

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