*Agosto: Tame Impala Elevado

Por Vale G. (@ValentinaG_) / Fotografías: Rodrigo Ferrari / Super45 

Que primero en Recoleta, que después en Chimkowe, y ahí me encontraba yo en una mezcla de sentimientos, con ganas locas de ver a Tame Impala en vivo y con el odio grande a ese centro de eventos en particular.

El concierto fue  un viaje con varias infaltables del ‘Innerspeaker’ y una necesaria ‘Elephant’ que aunque muy nueva, fue coreada tanto o más que las otras. Por muy Chimkowe que fuera, se veía linda la gente desde arriba, al centro, saltando y cantando con las manos arriba, bañados en la luz azul.
Las pausas para interactuar con nosotros en más de una ocasión fueron para recalcar que eramos su primera vez en Sudamérica, que el público era loco, que en otras partes no habían coreado su nombre, que en otras partes no habían escuchado estos coros que hacemos con el “oooeoeooo” y el aplauso sincronizado.

La psicodelia  mandaba, la psicodelia mandó. El olor a pito en el aire, todo como un buen cliché,  las guitarras elevadas de Tame Impala, el cover grata-sorpresa de “International Feel”,  la llegada de  “Half Full Glass of Wine” y el tecladista dejando el teclado para apoyar con una guitarra más. Kevin Parker metido en su pausa melódica, notas innegables de “Shine On Your Crazy Diamond” y un aura grande del ‘Magical Mistery Tour’ de The Beatles presente, toques de Connan Mockasin y esta nueva psicodelia que toma tanto de la antigua, y no lo niega. Un poco más de una hora que lamentablemente, se hicieron nada.

Chimkowe es un error, no acompaña en locación ni espacio. El sonido se escapó y se acopló, pudo ser mejor. La fiesta no prendió nunca después de la partida de Tame Impala y no se aprovechó tanto el Viernes como Viernes.
De todas maneras, disfrutamos a los Australianos de principio a fin, y en lo personal, siento que nos deben algo, nos deben ‘Remember Me’, nos deben una segunda visita.

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